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Oktoberfest de Múnich: Más Allá de la Cerveza, Una Inmersión Cultural Inolvidable

2023-03-30 09:04

Oktoberfest: Un viaje sensorial a la esencia de Baviera

Ubicación, calendario y alcance del festival

La grandiosa fiesta se desarrolla en un extenso espacio al aire libre denominado Theresienwiese, situado en la zona oeste de Múnich, muy cerca del corazón de la ciudad. Aquí se erigen y desmantelan anualmente atracciones que evocan las clásicas ferias españolas, junto con carpas donde se sirven exquisiteces gastronómicas y, por supuesto, la emblemática cerveza del Oktoberfest. Con una superficie de 72 hectáreas, equivalente a 59 campos de fútbol, este recinto acoge a cerca de 7 millones de personas cada año, la mayoría de origen alemán, pero con una afluencia significativa de visitantes de todos los rincones del planeta.

La planificación y el clima del festival

El proceso de montaje comienza en junio y se extiende hasta septiembre, mes en que se inaugura el festival. Aunque su nombre sugiere octubre, se decidió adelantar la celebración para aprovechar condiciones climáticas más favorables. La edición de 2022, la primera tras la pandemia de COVID-19, se llevó a cabo del 17 de septiembre al 3 de octubre, y lamentablemente, fue una de las más afectadas por el mal tiempo en los últimos 30 años, según Andreas Steinfatt, director general de Paulaner y asistente habitual del evento. Las carpas de Paulaner son reconocidas por su diseño distintivo y auténtico, algunas con capacidad para albergar a 6.500 personas en su interior y 1.750 en las áreas al aire libre, cuando el clima lo permite.

La seguridad como prioridad en el Oktoberfest

Una característica notable del recinto, además de la imponente noria que adorna su horizonte, es la presencia de una comisaría de policía propia, gestionada por la ciudad de Múnich. Peter Werthmann, portavoz de la Policía del Oktoberfest, detalla que 600 agentes se encargan de la seguridad: 300 dentro del recinto y 300 en el perímetro exterior. El despliegue incluye policías uniformados y de paisano, un sistema de 54 cámaras de seguridad y una unidad canina. También participan representantes policiales de países europeos como Italia, Francia, la República Checa y Holanda, debido al gran número de visitantes que envían al Oktoberfest.

Infraestructura de seguridad y emergencias

La comisaría cuenta con cuatro celdas, una de ellas de gran tamaño, que durante los días de mayor afluencia llegaron a albergar a más de veinte detenidos, principalmente por robos o altercados relacionados con la embriaguez. La seguridad se complementa con un equipo de bomberos y una enfermería que, curiosamente, dispone de un TAC propio. Solo en la primera semana del evento, unas 100 personas utilizaron este servicio, siendo los traumatismos por golpes con las jarras gigantes la lesión más común, ya sean accidentales o intencionados.

Consumo masivo de cerveza sin barriles tradicionales

El tamaño de las jarras, que vacías pesan más de un kilo y tienen una capacidad de un litro (la medida estándar en el Oktoberfest, que dificulta los brindis por su peso), contrasta con la sorprendente ausencia de barriles. Esto se debe a razones de eficiencia: la cantidad de cerveza servida por minuto es tan elevada que el cambio de barriles sería casi constante. Aunque algunas carpas aún mantienen el método tradicional, otras, como las tres de Paulaner, emplean un sistema de distribución de cerveza único en el mundo por su innovación y rapidez, capaz de transportar la cerveza a 25 centímetros por segundo.

El sistema de distribución de cerveza de Paulaner

Uwe Debel, ingeniero cervecero de Paulaner y creador del sistema, explica que este está compuesto por 235 metros de tuberías especiales, abastecidas por tres tanques de 28.000 litros cada uno. Estos tanques se recargan cada noche si es necesario y se controlan mediante un sistema informático que proporciona información detallada. Cada carpa de Paulaner dispone de 12 grifos, cada uno capaz de dispensar 1.200 litros por hora, lo que suma más de 14.000 litros de su cerveza especial, que solo se produce para el Oktoberfest y cuya fabricación comienza en julio para aprovechar las mejores condiciones climáticas. Los camareros transportan hasta 10 jarras a la vez. Debel señala que la hora de mayor consumo es la primera del festival, y durante las aproximadamente dos semanas del evento, la cifra total de cerveza consumida oscila entre 6 y 7 millones de litros.

La tradición de la vestimenta bávara

Además de la música en vivo, que suena casi sin cesar, otro elemento que sumerge a los asistentes en la cultura bávara es el uso generalizado de los trajes regionales. Las mujeres visten el Dirndl, un vestido estampado con tirantes, una camisa tipo crop top debajo y un delantal anudado a la derecha si están en una relación, a la izquierda si están solteras, o en la parte trasera si son viudas. Los hombres usan el Lederhosen, los clásicos pantalones de cuero con tirantes o un cinturón XL, combinados con una camisa (blanca o a cuadros), un chaleco o chaqueta de inspiración austriaca y medias de lana.

Dónde adquirir el atuendo tradicional

Numerosas tiendas en Múnich, especialmente durante las semanas del Oktoberfest, ofrecen estos trajes regionales. Una de las más reconocidas, y que permanece abierta todo el año, es Angermaier, ubicada en el centro de la ciudad. Sus experimentadas dependientas pueden adivinar la talla de una compradora simplemente colocando sus manos en su cintura. Adquirir un traje aquí es toda una experiencia: se prueban varios modelos hasta encontrar el que sienta mejor y cuenta con la aprobación de la asesora, lo cual no es tarea fácil.

Oktoberfest: Un evento para toda la familia

Contrario a lo que podría pensarse, el Oktoberfest es una celebración apta para todas las edades. Aunque la presencia de niños disminuye a medida que avanza el día, es común observar a familias enteras bailando y disfrutando de este evento dentro de las carpas, especialmente durante los fines de semana.

Gastronomía en el Oktoberfest

La comida es otro aspecto que genera mucha curiosidad. Además de la cerveza, todas las carpas disponen de su propia cocina, donde el pollo y el codillo son los platos estrella. La oferta gastronómica incluye una variedad de cremas para untar (desde queso hasta salmón o arenques), embutidos y salchichas. Como guarniciones, predominan las patatas cocidas y vegetales clásicos como zanahorias, pimientos y col. Cabe destacar que, cada vez más carpas, como la de Paulaner, ofrecen opciones vegetarianas y veganas en sus menús.

Consejos prácticos para el festival

Para llegar y salir del recinto, el taxi es la opción más rápida y cómoda, con paradas a solo una calle de la entrada. Alternativamente, el metro ofrece la parada Goetheplatz, a unos 8 minutos a pie. Otro servicio esencial es la consigna de equipaje, ya que no se permite la entrada con mochilas o bolsas grandes. Estas consignas, ubicadas a la entrada en una mini carpa custodiada, tienen un costo de entre 5 y 7 euros, dependiendo del tamaño. La limpieza del recinto y, especialmente, de los baños (tanto públicos como los de las carpas), es de suma importancia para una experiencia agradable. El personal se encarga de su mantenimiento continuo.